Acabo de descubrir por qué nuestras listas de tareas nunca funcionan
Muchos tenemos un cementerio de listas de tareas: cuadernos, apps, pósits… listas preciosas escritas con total convicción y que nunca volvimos a mirar.
Mientras escribía Dentro del cerebro con TDAH, leí lo que las personas con TDAH cuentan en internet, y el patrón casi daba risa. Nuestras listas fallan por las mismas cuatro razones:
- Demasiado largas. Un vistazo y el cerebro cierra la puerta.
- Demasiado vagas. «Arreglar lo de Hacienda» no es una tarea, es un proyecto.
- Sin hora. Así que todo se queda en «ahora no».
- Viven en el móvil, que es una máquina de distracciones.
Lo que ayuda: 3 tareas para hoy, un primer paso diminuto para cada una («buscar la carta del año pasado») y un cuándo y dónde para cada paso.
Esto último tiene investigación detrás: el psicólogo Peter Gollwitzer demostró que los planes del tipo «si pasa X, haré Y» aumentan mucho el cumplimiento (Gollwitzer, 1999), y un estudio vio que también ayudaban a niños con TDAH a controlar sus respuestas (Gawrilow & Gollwitzer, 2008).
La explicación completa, y cómo pueden ayudar quienes nos rodean sin agobiar, está en el capítulo 6 del libro.

Explicado para todos los demás: por qué hacen lo que hacen y cómo puedes ayudar