Se me acaba de ocurrir una idea: ¿y si quienes nos quieren tuvieran un manual de instrucciones?
Cada aparato viene con su manual de instrucciones. Las relaciones, no.
Así que pensé: ¿y si quien está en pareja con una persona con TDAH recibiera uno? Con una guía de inicio rápido en la primera página (cinco reglas, un minuto de lectura) y un capítulo de solución de problemas para las veinte situaciones que siempre vuelven: las llaves perdidas, el trabajo a medias, el «no me escuchas», el recargo por pagar tarde, el aniversario olvidado.
Así nació el subtítulo de Felicidades, estás en pareja con una persona con TDAH: Manual de instrucciones.
Empieza con algo que toda pareja de alguien con TDAH merece oír: «Felicidades, estás en pareja con una persona con TDAH. ¡Te damos la bienvenida! Puede que tengas muchas preguntas: este libro es para ti».
Quizá el capítulo más importante sea el de la trampa padre-hijo: ese patrón en el que uno de los dos acaba gestionándolo todo y el otro empieza a sentirse como un niño. La terapeuta de pareja Melissa Orlov lo describe como uno de los patrones más frecuentes en estas relaciones (Orlov, 2010). La buena noticia: cuando puedes ponerle nombre, puedes salir de él.
Pilas no incluidas. Se recomienda paciencia.

Manual de instrucciones: guía de supervivencia y amor para la pareja sin TDAH